“Aunque al principio te niegas un poco –reconoce Pilar–, y realmente tampoco es que el vino fuera una imposición, poco a poco te va enganchando. El mundo del vino es como una adicción”, dice Pilar Martínez Zabala, directora de Bodegas Campillo, un espectacular château rodeado de viñedo y situado en Laguardia (Rioja Alavesa), la joya de Grupo Faustino.
Lleva el vino en los genes; no en vano es hija de Julio Faustino Martínez, quien ha convertido la firma familiar Faustino no sólo en una de las más grandes de Rioja, sino en el germen de un grupo de bodegas que se extienden por distintas denominaciones de origen.
Al consumidor le recomienda que no deje que su paladar se acostumbre a un único sabor y que pruebe distintos vinos de distintas denominaciones porque hoy se hacen buenos vinos en casi todas las zonas. Por cierto, que Campillo debería estar siempre en esa lista.
MUY PERSONAL
Cosecha: 1959.
Qué vino te llevarías a una isla desierta: Campillo Reserva.
La frase: “Mis hijos me dicen que a lo único que estoy enganchada es a la bodega y creo que tienen razón”.
Aficiones (además del vino): Cocinar y esquiar.
Lugar favorito del mundo: Para vivir, La Rioja; para descansar, Jaca (Huesca).
Plato preferido: El arroz, de todas las maneras.