Tenía 13 años cuando su padre compró Marqués de Murrieta y tres años después toda la familia se trasladó a vivir a Ygay, la impresionante finca situada en las afueras de Logroño donde, en 1852, Don Luciano de Murrieta creó su particular château siguiendo el modelo de Burdeos.
No sólo lleva el día a día de una bodega legendaria del vino español. También ha sido el artífice de su total renovación: vinícola, como se ha hecho evidente con la creación de Dalmau y con las últimas añadas de Castillo Ygay y Murrieta Reserva; y física, a pocos meses de inaugurar unas instalaciones totalmente renovadas.
El vino llena toda la vida de Vicente Cebrían, las 24 horas del día.
MUY PERSONAL
Cosecha: 1970.
Qué vino te llevarías a una isla desierta: Ninguno. No me gusta beber solo.
La frase: “Creo que el vino convive mejor con una familia porque el diálogo entre familia y vino suele ser más dulce que entre vino y una cuenta de resultados”.
Aficiones (además del vino): El trabajo, el mar, el sol, la comida…
Lugar favorito del mundo: Cuando termine de visitarlos todos, lo diré. Pero puedo adelantar que las Rías Gallegas me encantan.
Plato preferido: El que me apetezca en cada momento. Soy más de materia prima que de salsas.