Es viticultor, como su hermano, su padre, su abuelo, su bisabuelo… “De pequeño –nos cuenta–, mi juego favorito era ir los fines de semana al viñedo con mi padre”.
Acabó creando su propia bodega con menos de 30 años y convirtiéndose en uno de los enólogos de referencia de Rioja. Entre otras cosas, en esta entrevista reconoce su debilidad por los vinos “con historia y personalidad”.
Pero al consumidor le pide que no tenga miedo a la hora de acercarse al vino porque es “mucho más sencillo de lo que parece”. Y asegura: “Uno no tiene que ver cosas que no le corresponden. El porqué una barrica es de una manera u otra o por qué un vino tiene más o menos tanino lo tengo que saber yo o incluso el sumiller, pero no el aficionado. El aficionado lo que tiene que hacer es abrir una botella de vino y disfrutar”.
MUY PERSONAL
Cosecha: 1973.
Qué vino te llevarías a una isla desierta: No me iría nunca a una isla desierta, pero si no me quedara más remedio, me llevaría mucho champagne.
La frase: “El vino es un mundo de placer”.
Aficiones (además del vino): La gastronomía y las motos.
Lugar favorito del mundo: Donde esté mi familia.
Plato preferido: Los huevos fritos con trufa blanca por decir alguno que, por desgracia, no como habitualmente. Pero hay muchísimos más.