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¿Os habéis fijado en lo íntimamente ligadas que están las dos regiones más famosas de blancos españoles a sus respectivas variedades de uva? Si Rueda es sinónimo de verdejo, Rías Baixas lo es de albariño.

Pero es que los vinos de esta última región gallega incluso se designaron inicialmente con la denominación específica Albariño. Fueron las exigencias de la legislación europea las que obligaron a sustituir el nombre de su uva estrella por un indicativo geográfico.

Bienvenidos a Rías Baixas y a su paisaje radicalmente diferente dentro del viñedo español. Lugar habitual de entrada de las borrascas atlánticas en España, la pluviometría media anual de hasta 1.600 mm. no cuadra, obviamente, con el cliché mediterráneo que manda en gran parte del país. El clima húmedo infunde gran vigor a frondosas cepas conducidas en emparrados o en altos cordones, lo que hace que aquí se mire a la viña de abajo hacia arriba.

En Rías Baixas todo crece con fuerza y exuberancia. Por eso no deja de tener gracia que los granos de albariño sean tan diminutos. Anuncian ya concentración y personalidad con sólo verlos en la cepa. El consumidor se engancha a esta uva por su aroma intenso, frutal y a menudo marino. El experto adora además la combinación de volumen y acidez (notable en ambos casos), así como la mineralidad, salinidad y la complejidad que pueden alcanzar los mejores vinos.

Parece increíble la modesta presencia que tenía la albariño en Galicia hace unos pocos años: tan solo 211 hectáreas en 1990 (según la recopilación de datos del equipo de investigadores de la Finca El Encín de Madrid). El cultivo era disperso y la variedad no precisamente la más abundante, aunque sí la más afamada.

Realmente, la albariño se reinventa y traspasa fronteras a partir de las década de los ochenta y noventa. Su historia como vino comercial y de éxito es totalmente moderna, pero arranca a un ritmo trepidante. Hoy se cultivan en Galicia ¡más de 5.000 hectáreas de la variedad!, 3.360 de ellas en Rías Baixas. Su nombre se conoce desde Nueva York hasta Australia, se encuentra ya de hecho en algunos viñedos del Nuevo Mundo y los franceses ya han dado el visto bueno para incorporarla a su viñedo. Las poco más de 10 bodegas que arrancaban la denominación se han convertido en más de dos centenares en un tiempo récord. No es algo nuevo en el vino español. Lo hemos visto en otras zonas.

Si escarbamos más, vemos una realidad tremendamente fragmentada. Cada viticultor posee una media de 5.500 metros cuadrados de viñedo repartidos en más de tres parcelas. Es el endémico minifundismo gallego. Además, 125 de las firmas registradas en la D.O. elaboran menos de 50.000 litros y sólo cinco están por encima del medio millón de litros anuales.

¿Cómo se traduce todo esto en la botella? Normalmente en precios medios más altos que exigen un esfuerzo añadido para el bolsillo del consumidor. Por eso cuando se trata de albariño hay que asegurarse de que hacer la elección correcta.

Para ir haciendo boca empecemos con algunos buenos ejemplos de la cosecha 2009.

De esta añada, que muchos elaboradores han considerado de gran calidad y que el Consejo Regulador acaba de calificar de “muy buena”,  hemos encontrado buenos ejemplos de vinos carnosos y con viva acidez, aunque a medida que avanzamos en las catas de La Guía Todovino vemos que la línea no es tan uniforme. Un elaborador nos decía hace unas días que el calor fue algo excesivo; otro que fue un año de muchos tratamientos en viña.

Obviamente, tiene que haber distintas opiniones dentro de un viñedo diseminado en cinco subzonas diferenciadas de la provincia de Pontevedra: Condado do Tea, limítrofe con Orense; O Rosal, la prolongación de la anterior hasta el Atlántico; Soutomaior, en torno al río Verdugo que dará lugar a la ría de Vigo; el Salnés, más al norte, entre las rías de Pontevedra y Arousa; y Ribeira do Ulla, aún más arriba y con parte del viñedo dentro ya de la provincia de A Coruña. 

Pero lo que parece cada vez más evidente es que la excelencia en la zona depende tanto del compromiso de los elaboradores para llevar a rajatabla prácticas de calidad en el viñedo y en la bodega como de los caprichos de la climatología. Por eso, os proponemos tres recomendaciones seguras para no equivocarse.

  • Pazo Señorans 2009. Esta firma siempre consigue dar un especial relieve a la fruta dentro de un estilo de albariños puros y elegantes; en esta añada, además, con una boca potente y de vibrante acidez.
  • Nora 2009. Un blanco jugoso y carnoso, casi como masticar la fruta. Además de la buena intensidad aromática que caracteriza a la albariño, hay un final de salinidad/mineralidad preciso e insistente.
  • Lagar de Cervera 2009. Limpio e intenso, con muchas hierbas aromáticas y toques cítricos. La combinación de untuosidad y vibrante acidez en boca es especialmente atractiva. Una curiosidad: lo elabora el grupo riojano La Rioja Alta.

Vinos relacionados con el apunte

Nora da Neve Fermentado en Barrica 2007

Blanco

D.O. Rías Baixas

Viña Nora


19,95

Pazo Señorans Selección de Añada 2003

Blanco

D.O. Rías Baixas

Pazo de Señorans

32,95