Los primeros monovarietales de garnacha tintorera con pretensiones llegaron al mercado hace algo menos de diez años procedentes de Almansa. Las cooperativas de Alpera e Higueruela, zonas de mayor concentración de viñedo de la denominación, crearon la sociedad Tintoralba y lanzaron una gama de vinos apoyados en su abundante uva local. Junto a ellas, Bodegas Piqueras, firma histórica de calidad que había recurrido para su amplia gama de vinos embotellados al apoyo de variedades foráneas y había introducido la tempranillo en la región, también empezó a trabajar la tintorera en solitario.
El Higueruela 2009 de Tintoralba que probamos hace unos días nos puso en contacto con la cara más primaria de la variedad. Sólo el color (violáceo intenso, vivo y brillante) marca diferencias con una gran mayoría de tintos. Muy frutal (fresa, caramelo, regaliz) y con frescas notas vegetales, se elabora en parte con racimos enteros (maceración carbónica), lo que realza su intensidad aromática y ofrece un buen primer acercamiento a la variedad en el entorno de los cinco euros.
Juan Pablo Bonete, de Bodegas Piqueras, nos mandó su Castillo de Almansa Colección Garnacha Tintorera 2008 con buena consistencia en boca y en una versión de la uva domada por la madera y con aromas de cedro y caja de puros.
En la mayor parte de la gama de vinos de Bodegas Almanseñas, manda la combinación de garnacha tintorera y monastrell (en ocasiones con pequeños porcentajes de variedades foráneas), pero para su tinto más destacado se ha querido que la variedad reina de la zona vaya en solitario. Adaras es además un tinto serio y ambicioso, con crianza de 18 meses en roble francés y que se elabora a partir de los mejores viñedos y con las uvas más seleccionadas. La producción es muy pequeña, en torno a las 6.000 botellas, y el precio llega a los 25 €.
El Adaras 2005, de 14% vol., profundiza en la capacidad de la variedad para desarrollarse en botella. Le viene bien una buena oxigenación para que asome la madurez de la fruta en mermelada. La boca es golosa y madura, sin el golpe de acidez que aparece en las tintoreras jóvenes. Realmente, los estilos varían bastante de una bodega a otra, sobre todo desde el momento en que entra en juego la barrica y no es fácil establecer parámetros comunes.
De la misma bodega, La Vega de Adaras 2006 que probamos para la última edición de La Guía está elaborado con garnacha tintorera y monastrell al 50%. Es más directo, con notas florales y de fruta silvestre, primario y aromático en boca.
El Atalaya 2007, de Bodegas Atalaya sigue una receta parecida. Con una crianza algo más corta en barrica y un carácter más balsámico y de fruta algo más madura, se mereció un “lacre” en nuestra guía. Pero, según nos ha confirmado Miguel Gil, uno de los socios del grupo, a partir de la cosecha 2008 el vino pasará a ser 100% garnacha tintorera. La presencia del enólogo australiano de origen español Frank Gonzales, experimentado en el trabajo con la alicante bouschet, ha permitido realizar este cambio de rumbo. Una prueba de depósito que pude catar de ése 2008 me puso frente al color más profundamente violáceo que recuerdo haber visto en los últimos años y una explosión frutal tan profunda como impactante.
Fuera de Alamansa, quizás el ejemplo más notable de monovarietal es Detrás de la Casa, elaborado en Yecla (Murcia) por la familia Castaño para su distribuidor Quim Vila. Forma parte del proyecto Viña al lado de la Casa encaminado a mostrar la gran fuerza de la monastrell de esta denominación de origen. Una vez realizado el coupage de este vino, que a menudo se apoya en pequeños porcentajes de otras variedades, las mejores partidas de lo que sobra van al Detrás de la Casa, que puede variar en su composición varietal en función de lo conseguido en cada añada. Hemos catado para La Guía versiones monovarietales de garnacha tintorera de las añadas 2003 y 2004 (con producciones anecdóticas de 540 y 440 botellas respectivamente), dentro de un estilo de mayor madurez que el que se encuentra en Almansa.
Otro vino curioso de la familia Castaño es Solanera, un tinto hecho a la medida de su importador americano Eric Solomon que, por desgracia, no se comercializa en España. El 15% de tintorera que acompaña en la mezcla a la monastrell (65%) y a la cabernet (20%) le da una profundidad y una vivacidad extra. Hay en este vino un destello que enlaza con la intensidad del Atalaya 2008.



