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Si hablamos de blancos, Valdeorras exhibe como estandarte la godello, una uva que se caracteriza por un marcado volumen en boca y una nariz más delicada y menos intensa que la de la albariño y la treixadura.

Hemos visitado a nuestros dos elaboradores favoritos de la zona, Guitián y Rafael Palacios, para que nos den su visión personal de la variedad y los vinos. En ambos casos hemos encontrados un punto en común: los dos buscan la frescura.

El viñedo de Guitián, de 10 hectáreas, plantado en ladera y a 600 metros de altitud, se encuentra en una de las zonas altas de la denominación. Estamos en el municipio de Rubiá, en la parte nororiental de la zona de producción. Pepe Hidalgo y Ana Martín, asesores enológicos de la casa, destacan siempre este factor como una de las claves de calidad de estos vinos tan equilibrados, cuya viva acidez pone el contrapunto a la característica corpulencia de la godello en boca y les ayuda a evolucionar con seriedad en la botella.

El tema de la acidez es algo que obsesiona particularmente a Rafael Palacios, que dejó la bodega familiar riojana Palacios Remondo para emprender un proyecto de “blancos” en solitario y ha puesto toda la carne en el asador para convertir su As Sortes en uno de los grandes blancos españoles. Nos confesó que en sus primeros tiempos en Valdeorras se sintió un poco decepcionado al descubrir que en algunas zonas podía llegar a hacer tanto calor como en su Alfaro natal, en plena Rioja Baja.

El Sil, que atraviesa la comarca de Valdeorras de este a oeste ha formado un valle con laderas de gran pendiente en su margen izquierda y algo más suaves en la derecha, especialmente a la altura de O Barco, A Rúa y Vilamartín. Esta es, probablemente, la imagen más conocida de la denominación, que coincide con el paso de la nacional 120. Sin embargo, el viñedo también se extiende en el entorno de los ríos Xares, Bibei, Cigüeño y Casaia en las zonas de O Bolo, Larouco, Rubiá y Carballeda. En algunos de estos puntos casi no se llegan a formar valles, sino que en su lugar encontramos laderas de gran pendiente. Esta orografía extrema se da de forma especialmente notable en el valle del Bibei, colindante con la Ribeira Sacra, a donde llegó Palacios buscando un entorno más fresco que le permitiera elaborar vinos con mayor nervio y viveza. En esta zona se pueden encontrar además parcelas de viñedo viejo, ya que la recuperación de la godello, como en el caso de la mayoría de uvas autóctonas gallegas es una historia que viene de treinta años para acá.

Palacios ha conseguido reunir casi 20 hectáreas de godello en este remoto paraje orensano. Cuando enseña sus viñedos lo hace con un altímetro en la mano. Sus uvas se cultivan entre los 500 metros (una viña de seis hectáreas con suelos de arcilla y granito que se destinan a Louro do Bolo, el segundo vino de la bodega) hasta lo 720 metros donde se sitúan las parcelas más altas.

El volumen en boca que aporta esta variedad la hace especialmente apta para la barrica. En cierto modo, no sería descabellado considerarla la “chardonnay” de las variedades gallegas. Guitián, por cierto, fue pionera en este tipo de elaboraciones con la cosecha 1994.

La godello se caracteriza también por su piel especialmente dura; es habitual que se la someta a maceraciones y, de hecho, tanto Guitián como Rafael Palacios realizan esta práctica. Los primeros elaboran en acero inoxidable, salvo para su Guitián Fermentado en Barrica, mientas que Palacios combina tintos, acero y alguna barrica en Louro, y fermenta As Sortes en barricas de 500 litros en una nave frigorífica en la que la temperatura se mantiene a 16-17 grados.

Es muy interesante probar escalonadamente sus blancos de la cosecha 2009 para apreciar sus índices crecientes de acidez.  Desde el fresco Louro do Bolo, pasando por un As Sortes mucho más cítrico y penetrante y el futuro O Soro que no saldrá al mercado hasta por lo menos dentro de un año (lo que catamos era una muestra de barrica) y que alcanza un grado superior de nervio y mineralidad. O Soro, vino de pago y de limitada producción, se situará en una escala de precio superior a As Sortes.

En nuestra visita a Guitián pudimos probar añadas antiguas del blanco básico de la casa. La 2006, con un color dorado intenso, tenía una ligera nota de hidrocarburo y laurel y evolucionaba hacia piel de limón. Mantenía el volumen característico de la variedad con un leve punto cálido, pero sin perder acidez. La 2007 resultó más fragante, con fruta blanca madura, heno, sensaciones tostadas y, al cabo del tiempo, otra vez el toque cítrico. En boca, más equilibrado, con relieve de fruta, untuosidad y acidez más viva.  Los mejores godellos, con o sin madera, también pueden ser buenos candidatos para la bodega personal.

 

Vinos relacionados con el apunte

As Sortes 2006

Blanco

Rafael Palacios

26,95

Guitián Godello Joven 2008

Blanco

Bodegas La Tapada S.A.T.

10,45